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Investigación en Economía de la salud y de resultados y sus oportunidades para nuevos profesionales en América Latina

Foto Daniela Yucuma

Daniela Yucumá Conde
Coordinadora de los semilleros de ISPOR en América Latina
Estudiante de último semestre de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana
Miembro del grupo de apoyo editorial de Acta Neurológica Colombiana

Durante las últimas dos décadas, la economía de la salud ha tenido un auge sin precedentes a nivel global. Por esto es muy relevante revisar los alcances de este campo en América Latina y las potenciales oportunidades que se avecinan para los nuevos profesionales en el campo de la salud.

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Nuevos horizontes

En los países Latinoamericanos el tamaño de los sistemas de salud es heterogéneo y la mayoría de países en la región dedica distintas proporciones de su producto interno bruto (PIB) a los gastos en salud. Sin embargo, la mayoría de países de América Latina y el Caribe presentó un incremento significativo en la proporción del gasto público en salud durante los últimos 10 años, según información proporcionada por el Informe sobre la Salud en las Américas realizado por la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (1). Es por este crecimiento que la investigación en la investigación en Economía de la salud y de resultados (HEOR por sus siglas en inglés) representa un área con alto potencial para los nuevos profesionales en salud en la región.

 

Es relevante mencionar que en este campo creciente están involucrados entes gubernamentales, la academia y la industria tanto de dispositivos médicos como de medicamentos. Estos actores relevantes se enfrentan a unos costos crecientes y a unas necesidades que, también, van aumentando. Para enfrentarlos, la mayoría de países de la región empezó a utilizar diferentes criterios de evaluación, muchos basados en el esquema costo-efectividad. Sin embargo, algunos países de América Latina que ya están incluyendo modelos de análisis de decisión multicriterio (MCDA), que incluyen además de criterios de costo-efectividad, otros criterios como la carga social de la enfermedad, la innovación, la seguridad o el impacto social (2). Además, incorpora a los actores relevantes.

 

Nuevos horizontes dentro de los entes gubernamentales y los sistemas de salud

La innovación tecnológica y los avances en el cuidado de la salud son cada vez más frecuentes y notorios, la mayoría de veces llevando consigo no sólo a una mejoría en la calidad de vida de las poblaciones y disminución de la mortalidad, sino, también a un aumento considerable en los costos de salud (3). Sin embargo, dichos avances pueden contribuir a un incremento en los costos asociados a la salud, motivo por el cual los gobiernos, los médicos, entes reguladores, pacientes, pagadores y diferentes actores involucrados en el sector salud han comenzado a demandar información veraz y bien fundamentada con el fin de que se creen políticas en salud que evalúen la viabilidad de dichos productos y permitan un acceso homogéneo a estos servicios.

 

Para cubrir esta demanda y teniendo en cuenta que las tecnologías sanitarias representan retos tanto económicos como técnicos para los sistemas de salud, se desarrolló la evaluación de tecnologías en salud (ETES) como un proceso multidisciplinario que permite evaluar desde diferentes perspectivas una intervención en salud o una tecnología sanitaria para determinar el impacto de dicha intervención en los sistemas de salud e informar las políticas para toma de decisiones por parte de diferentes entes gubernamentales.

 

Oportunidades en la industria de medicamentos y tecnologías en salud

Dado que las tecnologías sanitarias son fundamentales en un sistema de salud operativo y que tanto los dispositivos médicos como los medicamentos son cruciales para la prevención, el diagnóstico, el tratamiento y la rehabilitación de enfermedades, la Asamblea Mundial de la salud adoptó en mayo de 2007 la resolución WHA60.29 que busca establecer prioridades tanto en la selección como en la gestión de tecnologías sanitarias. Con esta resolución, se reconoce que las tecnologías en salud equipan a los proveedores del sistema de salud con herramientas indispensables para garantizar la eficacia y efectividad del sistema (4,5). A partir de este reconocimiento surge la necesidad de realizar adecuadas evaluaciones a las nuevas tecnologías en salud y de la creación de agencias encargadas de realizar dichas evaluaciones. Por su parte, las evaluaciones de tecnologías sanitarias incluyen tanto la evaluación de consecuencias directas, previstas de las tecnologías y las intervenciones, como sus consecuencias indirectas e involuntarias (4,6). Es así como surgen las agencias de evaluación de tecnologías en salud (ETES), entes encargados de realizar las evaluaciones de tecnologías sanitarias en varios países, las cuales generalmente son institutos de carácter privado y de participación mixta que se dedican a indagar basados en la evidencia la efectividad, la seguridad, la validez diagnóstica, la costo-efectividad, el costo-beneficio, el impacto económico, entre otras variables sobre nuevos productos sanitarios disponibles en los mercados nacionales con el fin de generar recomendaciones y políticas con respecto a su uso o no uso por parte de los sistemas nacionales de salud (6,7). La mayor parte de la actividad de ETES alrededor del mundo está vinculada a agencias, las cuales pertenecen a la Red Internacional de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (INAHTA) (4). De esta Red, tan solo el 8% corresponde a agencias presentes en América Latina creadas en 4 países diferentes (Colombia, Brasil, Argentina y México). Estas cifras resaltan el potencial y la necesidad que tienen muchos países de América Latina y el Caribe para incorporar agencias de evaluación de tecnologías en salud dentro del proceso de toma de decisiones en salud.

 

El trasfondo de la evidencia científica y la formación desde la academia

La educación en economía en salud en América Latina ha sido incluida de forma muy limitada tanto dentro de los planes curriculares universitarios como en programas de postgrados durante los últimos años. En este contexto se hace muy importante involucrar a la academia para garantizar la adecuada aplicación, conducción y evaluación de los estudios en HEOR. Además, para contar con profesionales bien capacitados que reconozcan la problemática local y participen de la trasformación de la región.

 

Con esta introducción vale la pena reflexionar sobre las nuevas oportunidades profesionales que se nos avecinan y el potencial rol de cada uno en un campo de la salud cada vez más amplio, con altísimo potencial y necesidades que requieren ser cubiertas.

Referencias

1. World Health Organization (WHO) OP de la S. Salud en las Américas. 2017.

2. Zozaya González N, Oliva J, Álvaro M, Vega H. El Análisis de Decisión Multi-Criterio en el ámbito sanitario Utilidad y limitaciones para la toma de decisiones.

3. Goodman CS. HTA 101–Introduction to Health Technology Assessment, The Lewin Group, Falls Church, Virginia, USA. 2004.

4. World Health Organization (WHO). Health Technology Assessment of Medical Devices. World Health Organization; 2012. 39 p. (Who Medical Device Technical).

5. World Health Assembly (2007) Health technologies. 60th World Health Assembly, Geneva, Resolution WHA60.29. 2007;

6. Institute of Health Economics. Health Technology Assessment Program Process and Impact Evaluation. FINAL REPORT. 2011.

7. Díaz M, Peña E, Mejía A FI. Manual metodológico para la elaboración de evaluaciones de efectividad, seguridad y validez diagnóstica de tecnologías en salud. Inst Evaluación Tecnológica en Salud – IETS. 2014;

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