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Salud mental organizacional

Salud mental en el contexto laboral
¿Qué hemos aprendido luego de dos años de pandemia?

Foto Margarita Quijano

Margarita Quijano Serrano
Médica Psiquiatra – Psicoterapeuta Sistémica
Consultora en Políticas Públicas de Salud
@MindHelpRD

Se necesitó de una crisis de la dimensión de la pandemia para preguntarnos como sociedad cuáles son los efectos de la cultura laboral en el bienestar de las personas, y más específicamente, en la salud mental de los contextos laborales

Pandemia y salud mental

 

Uno de los mayores y menos previsibles efectos de la pandemia por COVID-19 fue la manera como se puso sobre la mesa la grave situación de la salud mental a nivel global. Situación que por razones de estigma, ignorancia y discriminación no era abordada ni siquiera en algunos escenarios del campo de la salud. La pandemia demostró que el estrés, la ansiedad, el burnout – todas palabras clave y que se usan ahora con mayor frecuencia – son producto de estresores únicos para cada grupo de personas. ¿Qué significa esto? no todos sentimos ni reaccionamos igual frente a diferentes situaciones. Más importante aún, nuestras reacciones y respuestas a los estresores no son una consecuencia individual y unilateral, sino que responden a una serie de variables que tienen que ver no sólo con características intrínsecas, sino también contextuales. En otras palabras, el bienestar mental se debe comprender desde una perspectiva sistémica y multidimensional.

 

Entendiendo el burnout

 

El burnout (o síndrome del quemado) se describió por primera vez en 1961, como un estado de agotamiento y desgaste laboral por la poca capacidad del individuo de manejar un ambiente altamente estresante. Largo tiempo después, en el año 2000, la Organización Mundial de la Salud catalogó el burnout como un factor de riesgo laboral (1). Posteriormente, en el 2005, se empezó a cuestionar la influencia de la cultura organizacional sobre este síndrome (2). Luego, alrededor del 2015, el burnout se reconoció por primera vez como un índice de afectación en la productividad en los negocios (3).

 

A pesar de esto, no fue hasta el primer año de la pandemia, en 2020, que se hicieron evidentes no sólo sus repercusiones laborales, sino también las implicaciones sociales e individuales. El trabajo virtual obligó a muchas personas a asumir diferentes tareas, roles y responsabilidades en un mismo espacio, sin que hubiera una delimitación clara entre los tiempos personales y laborales. La aparente flexibilización que permite la virtualidad ha generado nuevos retos a la hora de poner límites de canales apropiados y horas adecuadas para comunicaciones laborales, lo cual representa uno de los principales estresores para los trabajadores en la actualidad.

 

Lo que muchas organizaciones desconocen es la correlación que existe entre el burnout y la productividad en el trabajo. Varios estudios desarrollados durante la última década posicionan al burnout como uno de los factores que actúan en detrimento del cumplimiento de las metas corporativas propuestas y contribuyen al deterioro del clima laboral (4,5).

 

Ansiedad y depresión, ¿cómo se relacionan con este tema?

 

En términos generales, los trastornos de ansiedad y los trastornos depresivos son condiciones médicas, cuyo origen se basa en componentes biológicos asociados a estresores (individuales o contextuales) que favorecen su manifestación. De las condiciones psiquiátricas, son tal vez las enfermedades con mayor subregistro a nivel regional, debido en gran medida al alto estigma que existe asociado a las temáticas de salud mental que causan que las personas consulten cuando presentan muchos síntomas. A pesar de esto, desde que inició la pandemia ha sido supremamente evidente el aumento considerable de la incidencia y la prevalencia de trastornos de ansiedad y trastornos depresivos (6), así como un incremento alarmante en las cifras de suicidio (7).

 

Si bien antes de 2020 el marco regulatorio para la salud mental en Colombia demostraba una priorización de la temática a nivel público superior a la de otros países de Latinoamérica, la pandemia ha representado un estresor prolongado y sin precedentes, que en muchos casos ha superado los mecanismos de afrontamiento de las personas, así como la infraestructura de los sistemas de salud de la región.

 

Sin la existencia de una consciencia de la situación actual, y en ausencia de medidas que favorezcan el bienestar mental, el contexto laboral se puede convertir en uno de los estresores que desencadenan y favorecen la generación de trastornos de este tipo en la población general.

 

La “Gran Renuncia”

 

Estados Unidos ha alcanzado una cifra sin precedentes de trabajadores que han dejado sus empleos desde el comienzo de la pandemia por COVID-19. Los economistas llaman a este fenómeno “La Gran Renuncia”. Según la Oficina de Estadísticas Laborales, la cifra de estadounidenses que renunciaron a sus trabajos alcanzó un récord de 4,5 millones en noviembre de 2021 (8). Aunque los motivos por los que cada trabajador en particular decide renunciar son innumerables, el Síndrome de Burnout, un ambiente laboral conflictivo y las dinámicas y los patrones abusivos en las relaciones de poder, son algunas de las causas principales.

 

En países latinoamericanos probablemente la gente tiene menos recursos económicos y posibilidades de renunciar y sobrevivir con fuentes alternativas de trabajo, pero eso no significa que no haya consecuencias. Las personas desmotivadas en ambientes laborales definitivamente son menos productivas, presentan más conflictos interpersonales y desarmonizan el entorno laboral.

 

Y entonces, ¿qué hacemos?

 

El punto de partida para resolver cualquier problema es identificarlo. La pandemia no sólo reveló una problemática que históricamente había permanecido en un segundo plano, sino que además ha repercutido en la salud de la población. Por este motivo, se hace necesario considerar escenarios adicionales a la hora de diseñar estrategias de intervención, para favorecer el estado de bienestar físico, mental y social de las personas.

 

¿Cuáles son tres acciones inmediatas que pueden realizar las organizaciones para mejorar el bienestar mental de sus colaboradores?

 

  1. Iniciar un programa de liderazgo asertivo, comunicación efectiva y salud mental.
  2. Identificar la carga laboral por rol y equipo, basado en responsabilidad y horas destinadas para lograr los objetivos.
  3. Definir límites. Este tal vez es el paso más sencillo. Establecer horarios de trabajo y contacto entre el equipo, temas de conversación, uso de plataformas de comunicación para temas laborales (llamadas al celular, permitir o restringir el uso de WhatsApp, correos) entre otros.

 

Este es un buen comienzo, pero no lo es todo.

 

Definitivamente, los líderes de entornos laborales tienen mucho que repensar y replantearse si desean conformar y preservar equipos sanos, productivos y sinérgicos que cumplan con las metas planteadas. Y considerando el desconocimiento general que hay sobre el tema y la creciente incidencia y prevalencia de burnout, trastornos depresivos y trastornos de ansiedad, se hace indispensable asesorarse con expertos en el área de salud mental, para renovar la cultura organizacional e incorporar el chip de la salud mental en el contexto laboral.

 

 


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Referencias

1. Weber A, Jaekel-Reinhard A. Burnout syndrome: a disease of modern societies?, Occup Med (Lond). 2000; 50(7):512-7. doi: 10.1093/occmed/50.7.512.

2. Maslach C. Understanding Burnout: Work and Family Issues. F. Halpern & S. E. Murphy Eds. 2005; p. 99–114 [Consultado 22 Mar 2022]. Disponible en: https://psycnet.apa.org/record/2005-00824-008.

3. Linzer M, Poplau S, Grossman E. et al. A Cluster Randomized Trial of Interventions to Improve Work Conditions and Clinician Burnout in Primary Care: Results from the Healthy Work Place (HWP) Study. J GEN INTERN MED. 2015; 30:1105–1111. doi: 10.1007/s11606-015-3235-

4. Mirkamali K, Ahmadizad A, Kazemzadeh S, Varmaghani M. Determining the Relationship Between Job Burnout and Employee Productivity. Iran J Ergon. 2019; 7(1):37-44.

5. Leitão J, Pereira D, Gonçalves Â. Quality of Work Life and Contribution to Productivity: Assessing the Moderator Effects of Burnout Syndrome. Int J Environ Res Public Health. 2021; 18(5):2425.

6. Santomauro DF, Mantilla-Herrera AM, Shadid J. Global prevalence and burden of depressive and anxiety disorders in 204 countries and territories in 2020 due to the COVID-19 pandemic. Lancet. 2021; 398:1700–12. doi: 10.1016/S0140-6736(21)02143-7.

7. Revista Semana. Suicidios en Colombia llegaron a su punto más alto en una década, según cifras del DANE. 10 Sep 2021. [Consultado 23 Mar 2022]. Disponible en: https://www.semana.com/nacion/articulo/suicidios-en-colombia-llegaron-a-su-punto-mas-alto-en-una-decada-segun-cifras-del-dane/202150/

8. Leonhardt M. The Great Resignation rages on as a record 4.5 million Americans quit. 4 Ene 2022. [Consultado 22 Mar 2022]. Disponible en: https://fortune.com/2022/01/04/great-resignation-record-quit-rate-4-5-million/

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Victoria Eusse
3 months ago

Considero que habría que comenzar por lograr que quienes lideran los equipos de trabajo y los altos directivos, se eduquen algo en salud, para que puedan relacionar altos niveles de estrés con altos niveles de cortisol y su impacto neuropsiquiatrico en las personas, comprometiendo severamente la memoria y la atencion y por consiguiente el rendimiento y la productividad.

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