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Vacuna de Virus de Papiloma Humano en el mundo y en Colombia. ¿Por qué tan difícil?

foto Carlos Castro

Carlos Jose Castro E.
Hemato-Oncólogo
Director Medico-Científico
Liga Colombiana contra el Cáncer

Recuperar la confianza en la seguridad y la eficacia de la vacuna del VPH es de vital importancia para prevenir y eliminar el cáncer de cuello uterino que mata cerca de 300,000 mujeres anualmente alrededor del mundo. Es una obligación moral promover la vacunación de VPH. Evitará miles de muertes prematuras en el mundo.

El Virus de Papiloma Humano (VPH) afecta a millones de seres humanos en el mundo y es la causa de muchas enfermedades, algunas de ellas letales como el cáncer de cuello uterino, vulva, pene, ano, orofaringe y algunas situaciones clínicas tales como las verrugas genitales que son costosas e incómodas de manejar. La mayor parte de estos cánceres aparecen en los países en Desarrollo en donde la tasa de muertes está muy por encima de las 300,000 por año, especialmente debido al cáncer de cuello uterino.

 

A comienzos del siglo XXI, los investigadores descubrieron que el VPH era la causa de esta enfermedad maligna, y el Profesor Harald zur Hausen recibió el Premio Nobel de Medicina en 2008 por su trabajo. Poco tiempo después, tal y como era de esperarse, se desarrolló una vacuna que ha estado sujeta a muchos ensayos clínicos bien diseñados en el mundo, demostrando su eficacia y seguridad. Actualmente, la vacuna está aprobada en más de 120 países, con más de 250 millones de dosis aplicadas, la mayoría de ellas a niñas entre las edades de 9 y 19 años. Muchos países han incorporado la vacuna del VPH como parte de los programas Nacionales de Vacunación, y yo quiero mencionar orgullosamente que Colombia es uno de ellos, aunque durante los últimos años nuestro bello sueño se convirtió en una pesadilla.

 

Tenemos evidencia robusta respecto de la seguridad y la eficacia de las tres vacunas disponibles, pero todavía, la meta para poder eliminar la enfermedad de tener por lo menos el 80% de la población objetivo vacunada no se ha logrado. Australia ha hecho un trabajo admirable en este sentido y ha anunciado que para el año 2030 el cáncer de cuello uterino, así como otras condiciones asociadas con el VPH serán eliminadas.  Los países desarrollados están encaminados en esa dirección con pocas excepciones. Pero los países en desarrollo o, como los describe ahora el nuevo lenguaje, los países de ingresos bajos y medios, están rezagados en los objetivos esperados de cobertura de vacunaciones.

 

Uno se pregunta por qué… Una razón podría ser el costo. Cada dosis cuesta alrededor de 30 dólares americanos y el esquema es de 2 dosis, con seis meses de diferencia. Pero en Colombia se aplica de manera gratuita a niñas de entre 9 y 18 años. Así que el precio no es el problema. Hay que mencionar que cuando se lanzó el programa de las vacunas del VPH, logramos una cobertura de 95% de la población objetivo para la primera dosis, y casi un 90% para la segunda dosis. Colombia fue un ejemplo para el mundo. Yo creo que la clave para el éxito fue que el programa se basaba en los colegios.

 

Desafortunadamente, en mayo de 2014, ocurrió un evento en un pequeño pueblo al norte del país que le hizo daño al programa de vacunación de VPH. Una mañana, algunas estudiantes del mismo colegio y grado fueron admitidas en urgencias en el hospital local de Carmen de Bolívar, con síntomas extraños tales como dolor abdominal, nausea, vómito, dolores de cabeza, y algunas se desmayaron al ser ingresadas. La mayor parte de las niñas fueron dadas de alta después de unas pocas horas en buena condición clínica. Carmen de Bolívar es un pueblo pequeño de aproximadamente 70,000 habitantes, la mayor parte de ellos desplazados por la violencia y el conflicto que afectó a Colombia durante más de cincuenta años, y con una gran cantidad de necesidades sociales insatisfechas.

 

¿Quién y por qué decidió culpar a la vacuna del VPH como la responsable de estos síntomas clínicos? ¿Por qué se tomó como cierta esta loca historia y nadie se tomó el tiempo de verificarla y de escuchar a los expertos, y no a los políticos locales (que no saben nada acerca de la vacuna) y a los abogados que vieron de inmediato una oportunidad de demandar a la compañía farmacéutica y al gobierno?

 

El informe oficial del Instituto Nacional de Salud de Colombia demostró sin lugar a duda que la vacuna no tuvo nada que ver con las manifestaciones clínicas, que fueron descritas posteriormente por la Sociedad Colombiana de Siquiatría como una “reacción sicogénica masiva”.  Muchas de las niñas, y algunos niños que jamás habían sido vacunados, admitieron que habían sido vacunados varios meses antes del evento.

 

Cuando llegaron al pueblo el personal de televisión y los periodistas, y lo hizo también el ministro de salud, la cantidad de episodios y de niñas que llegaban al hospital local con episodios de desmayos y movimientos musculares extraños aumentó de manera dramática.  ¡Y la escena de padres de familia y niñas en urgencias se convirtió en noticia nacional!

 

Como uno pudiera imaginarse, todo el programa de vacunación anti-VPH se convirtió en un gran fracaso. De una tasa de vacunación del 95% en 2013 cayó a menos del 10%. A pesar de la fuerte evidencia a favor de la eficacia y la seguridad de la vacuna y los esfuerzos del Ministerio de Salud y de muchas ONG que apoyan el programa, ha sido muy difícil recuperar la tasa efectiva de vacunación requerida para eliminar la enfermedad. Sigue habiendo falta de confianza de parte de la comunidad con respecto de la seguridad de la vacuna, y aunque no lo crean, entre algunos médicos y profesionales en enfermería también. Algunos políticos y abogados han sacado provecho de la situación y han generado desinformación buscando algún tipo de beneficio en un país que es dado a escuchar, creer y proceder sin cuestionar las fuentes.

 

Hay que añadir el hecho de que las autoridades de salud han sido bastante cautas (me atrevería a decir que ¿tímidas?) en apoyar nuevamente el programa de vacunación contra el VPH.  Estoy completamente seguro de que tenemos que trabajar de manera contundente en recuperar la confianza en la seguridad y la eficacia de la vacuna educando a los proveedores de la salud, los padres de familia y los adolescentes.  Y tenemos que regresar a un programa de base en los colegios para poder facilitar el trabajo de quienes vacunan.  Esta es una de las razones por las cuales tanto el Ministerio de Salud y el de Educación tienen que trabajar de la mano para recuperar el tiempo perdido.  Esto se lo debemos a nuestras mujeres.

Referencias

1. Kane MA, Sherris J, Coursaget P, Aguado T, Cutts F. Chapter 15: HPV vaccine use in the developing world. Vaccine. 2006;24 Suppl 3:S3/132-9.

2. WHO | HPV Vaccines and Safety. WHO [Internet]. 2019 [cited 2019 Jun 5]

3. Martínez M, Estévez A, Quijada H, Walteros D, Tolosa N, Paredes A, et al. Brote de evento de etiología desconocida en el municipio de El Carmen de Bolívar, Bolívar, 2014. Informe Quincenal Epidemiológico Nacional. 2015;20(3-4):41-77.

4. Organización Panamericana de la Salud (OPS). Vacunación VPH en la Región de las Américas: Lecciones aprendidas en la introducción y estrategias de comunicación. La Antigua Guatemala, Guatemala 2017

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